Un fármaco experimental llamado zorevunersen ha mostrado resultados extraordinarios en ensayos clínicos con niños que padecen el síndrome de Dravet, una forma grave y genética de epilepsia. El tratamiento redujo la frecuencia de las convulsiones hasta en un 91% y mejoró la calidad de vida de muchos pequeños pacientes. El zorevunersen actúa potenciando la función de un gen clave implicado en la señalización de las células nerviosas, que está alterado en el síndrome de Dravet. Los prometedores resultados han llevado a los investigadores a iniciar un ensayo clínico más amplio en Fase 3 para confirmar los hallazgos.