Investigadores han identificado el microARN-93 como un impulsor genético clave de la enfermedad del hígado graso y descubrieron que la vitamina B3 (niacina) puede desactivarlo eficazmente. Este hallazgo sugiere que una vitamina segura y ampliamente disponible podría convertirse en un poderoso nuevo tratamiento para la enfermedad del hígado graso no alcohólico, que afecta a aproximadamente una cuarta parte de la población mundial. El descubrimiento proporciona un mecanismo molecular que vincula un nutriente común con la protección hepática.