Una nueva investigación revela que los sueños vívidos e inmersivos pueden hacer que el sueño se sienta más profundo y reparador, incluso cuando la actividad cerebral permanece alta. Sorprendentemente, los participantes reportaron su sueño más profundo después de experiencias oníricas intensas, no solo durante periodos de baja actividad cerebral. Los hallazgos desafían la suposición tradicional de que el sueño reparador requiere actividad cerebral mínima. Los investigadores sugieren que los sueños desempeñan un papel previamente no reconocido en ayudar a las personas a sentirse verdaderamente descansadas. El estudio abre nuevas vías para comprender la calidad del sueño más allá de las medidas convencionales.