Un enorme estudio realizado en el Reino Unido con más de 165.000 pacientes con demencia descubrió que la risperidona, el único antipsicótico autorizado específicamente para la agitación grave en estos pacientes, aumenta el riesgo de ictus en todos los grupos, incluidos aquellos sin antecedentes cardíacos. Este hallazgo desafía la creencia extendida de que ciertos pacientes podrían ser candidatos más seguros para recibir el medicamento. Los médicos suelen recetar risperidona como último recurso cuando los síntomas conductuales se vuelven inmanejables. Los autores del estudio piden mayor vigilancia y evaluaciones individualizadas de riesgo-beneficio antes de prescribirla.