Un ensayo clínico aleatorizado publicado en JAMA Network Open encontró que los fumadores tratados con psilocibina y terapia cognitivo-conductual (TCC) tenían seis veces más probabilidades de lograr una abstinencia prolongada a los seis meses en comparación con quienes usaban parches de nicotina con TCC. Entre 82 fumadores diarios adultos, el 40% del grupo de psilocibina permaneció sin fumar durante seis meses, frente al 10% del grupo de parches de nicotina. Se cree que la psilocibina actúa interrumpiendo los patrones habituales arraigados en el cerebro, creando una ventana de mayor neuroplasticidad. Los expertos advierten que debe utilizarse en entornos clínicos controlados.