Científicos han diseñado bacterias probióticas para que actúen como fábricas de medicamentos que buscan tumores. En ratones, estas bacterias se infiltraron en los tumores y produjeron un fármaco anticancerígeno justo donde se necesitaba. Este enfoque dirigido podría hacer los tratamientos más eficaces y reducir los efectos secundarios en comparación con la quimioterapia sistémica. Las bacterias colonizan selectivamente los tumores gracias al microambiente único que crea el cáncer. Se necesita más investigación antes de ensayos en humanos.