Una nueva investigación desafía la creencia de que perder peso es esencial para revertir la prediabetes. El estudio muestra que el azúcar en sangre puede normalizarse sin adelgazar. El factor clave no es cuánta grasa se tiene sino dónde se almacena. La grasa visceral profunda en el abdomen alimenta la inflamación y altera la insulina, mientras que la grasa subcutánea puede apoyar un metabolismo más saludable. Los hallazgos podrían transformar el enfoque médico de la prevención de prediabetes.