Un nuevo estudio de UCLA Health sugiere que la exposición prolongada al pesticida clorpirifós podría aumentar drásticamente el riesgo de enfermedad de Parkinson. Los investigadores encontraron que las personas que viven en áreas con exposición sostenida tenían más de 2,5 veces más probabilidades de desarrollar el trastorno. Experimentos de laboratorio reforzaron el hallazgo: los animales expuestos al químico desarrollaron problemas de movimiento, perdieron neuronas productoras de dopamina y mostraron la misma acumulación de proteínas tóxicas observada en pacientes con Parkinson. El estudio refuerza el papel de los factores ambientales en las enfermedades neurodegenerativas.