Un nuevo fármaco oral llamado enlicitide redujo el colesterol LDL en aproximadamente un 60% en un gran ensayo clínico, igualando la eficacia de las terapias inyectables. Al tomarse como pastilla, podría superar una de las mayores barreras: la reluctancia a las inyecciones. Muchas personas no alcanzan niveles seguros de colesterol incluso con estatinas, lo que subraya la necesidad de mejores opciones. Los resultados posicionan al enlicitide como un potencial cambio radical en la prevención cardiovascular.