Los nuevos padres parecen tener menos diagnósticos de salud mental durante el embarazo y los primeros meses tras el nacimiento. Pero esa estabilidad inicial no dura. Aproximadamente un año después, la depresión y los trastornos relacionados con el estrés aumentan significativamente. Los hallazgos sugieren que el impacto emocional de la paternidad se acumula con el tiempo en lugar de golpear inmediatamente. Esto desafía la suposición común de que los problemas de salud mental paterna surgen principalmente en el período postnatal.