Un nuevo estudio sugiere que una hormona ósea ampliamente utilizada podría aliviar el dolor de espalda crónico de una manera inesperada. En lugar de solo fortalecer el hueso, parece detener el crecimiento de nervios que detectan el dolor hacia las áreas espinales dañadas. En modelos animales, esto condujo a tejido espinal más fuerte y reducción de la sensibilidad al dolor. Los hallazgos apuntan a un futuro tratamiento que aborde el dolor de espalda en sus raíces biológicas, ofreciendo potencialmente alivio a cientos de millones de personas en todo el mundo.