Después de que GSK reemplazara su popular inhalador para asma Flovent con una versión genérica autorizada idéntica a un precio más alto para evitar pagar reembolsos de Medicaid, muchas familias reportaron problemas financieros y de tratamiento sustanciales, según un nuevo informe del Senado. La maniobra llevó a los planes de salud y administradores de beneficios farmacéuticos a crear barreras de acceso. La investigación de la senadora Maggie Hassan encontró que la estrategia de precios de GSK causó un daño significativo a los pacientes con asma que dependían de medicamentos asequibles. El caso destaca las preocupaciones continuas sobre las tácticas de precios farmacéuticos en Estados Unidos.