Un extenso estudio estadounidense muestra que el clima frío está asociado con muchas más muertes cardiovasculares que el calor, sumando decenas de miles de muertes adicionales cada año. Los científicos determinaron que la temperatura más segura ronda los 23°C, y el peligro aumenta tanto con el frío extremo como con el calor intenso. La investigación analizó datos de mortalidad cardiovascular en múltiples zonas climáticas y encontró que el frío extremo representa un riesgo significativamente mayor que el calor extremo. Con más personas viviendo con enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes, la amenaza de las temperaturas extremas podría intensificarse. Los hallazgos tienen importantes implicaciones para la salud pública.