Una nueva investigación que rastreó peces durante toda su vida encontró que comportamientos simples en la mediana edad —como la actividad física y los patrones de sueño— pueden predecir la longevidad. Los peces que se mantuvieron activos y con ciclos regulares de sueño en la mediana edad tendieron a vivir más. Sorprendentemente, el envejecimiento no ocurrió gradualmente sino en saltos repentinos entre etapas. Los investigadores sugieren que monitorear hábitos diarios en humanos podría revelar pistas tempranas sobre el envejecimiento.