Los problemas de equilibrio en el envejecimiento y el Parkinson podrían deberse a que el cuerpo trabaja demasiado, no demasiado poco. Los científicos descubrieron que el cerebro y los músculos se vuelven hiperactivos incluso ante perturbaciones menores, pero esto en realidad debilita la recuperación del equilibrio. Al mismo tiempo, los músculos pueden rigidizarse mutuamente, haciendo el movimiento menos estable. Este patrón inesperado — sobrecompensación en lugar de debilidad — podría ayudar a predecir quién tiene más probabilidad de caer.