La mayor revisión de cannabis medicinal hasta la fecha no encontró que trate eficazmente la ansiedad, la depresión o el TEPT, a pesar de que millones lo usan para esos fines. Los investigadores advierten que podría empeorar la salud mental, aumentando riesgos como psicosis y adicción mientras retrasa tratamientos probados. Se vieron beneficios limitados para el insomnio y el autismo, pero la evidencia es débil.