La Organización Mundial de la Salud informó que los ataques a los sistemas de salud en Ucrania aumentaron casi un 20% en 2025 respecto al año anterior, lo que representa el nivel más alto desde el inicio de la guerra a gran escala en 2022. Desde entonces, se han documentado al menos 2.881 ataques a instalaciones médicas, ambulancias y trabajadores de la salud, resultando en 233 muertos y 930 heridos. El invierno de 2025-2026 ha sido el más duro del conflicto, con ataques a infraestructuras energéticas que dejaron sin calefacción a millones de personas y complicaron la atención hospitalaria. La salud mental también se ha deteriorado gravemente: el 72% de los encuestados reportó ansiedad o depresión, pero solo uno de cada cinco buscó ayuda. La OMS ha solicitado 42 millones de dólares para sostener su labor en Ucrania durante 2026 y proteger el acceso a la salud de 700.000 personas.