Investigadores han descubierto que TDP43, una proteína vinculada al ELA y a la demencia frontotemporal, juega un papel crucial en el control de un proceso clave de reparación del ADN. Cuando TDP43 se desestabiliza, el sistema de reparación se descontrola, dañando neuronas y desestabilizando el ADN. El equipo también descubrió que niveles altos de TDP43 se asocian con tasas de mutación elevadas en células cancerosas. Este descubrimiento sitúa a TDP43 en el centro tanto de la neurodegeneración como de la biología del cáncer, abriendo nuevas vías para la investigación de tratamientos. El hallazgo podría conducir a terapias dirigidas contra la disfunción de TDP43 en múltiples enfermedades devastadoras.